Al considerar el amor de hermano, es muy importante reconocer que entre hermanos siempre ha habido muchos problemas “El hermano ofendido es más tenaz que una ciudad fuerte, Y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alcázar.” Pro 18:19. Tal es el caso de caín y Abel los cuales terminaron en la muerte de Abel por causa de envidia, en el caso de Jacob y Esaú, uno menosprecio su primogenitura y el otro aprovecho su condición y se la robo, también existe el caso de José el cual sus hermanos no lo querían y lo vendieron, lo único es que José si logra cambiar la historia, después de pasar por muchas cosas que cualquiera podría haber tomado las decisiones incorrectas, el nos demuestra que se puede lograr llegar de la cárcel a ser el segundo después del faraón, gracias a él, el pueblo de Egipto pudo estar preparado para la época de seguía, de la misma forma por él, sus hermanos, su padre y toda su familia logró superar también estos tiempos ya que se fueron a vivir a Egipto “Y dijo Faraón a José: Di a tus hermanos: Haced esto: cargad vuestras bestias, e id, volved a la tierra de Canaán; 18 y tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid a mí, porque yo os daré lo bueno de la tierra de Egipto, y comeréis de la abundancia de la tierra. 19 Y tú manda: Haced esto: tomaos de la tierra de Egipto carros para vuestros niños y vuestras mujeres, y traed a vuestro padre, y venid. 20 Y no os preocupéis por vuestros enseres, porque la riqueza de la tierra de Egipto será vuestra.” Gen 45:17-20 A pesar de las circunstancias José nos demuestra cómo debe ser el amor a nuestros hermanos, aunque su corazón al principio quería vengarse de ellos, al final su buen corazón entregado a Dios lo llevó a perdonar y mejorar la vida de su familia.
En la biblia hay muchos consejos dentro de Levítico y Deuteronomio (libros de leyes)a cerca de la forma de tratarse entre hermanos demostrando amor por ellos “Y cuando vendiereis algo a vuestro prójimo, o comprareis de mano de vuestro prójimo, no engañe ninguno a su hermano.” Levítico 25:14 “Cuando tu hermano empobreciere, y vendiere algo de su posesión, entonces su pariente más próximo vendrá y rescatará lo que su hermano hubiere vendido.” Levítico 25:25 “Y cuando tu hermano empobreciere y se acogiere a ti, tú lo ampararás; como forastero y extranjero vivirá contigo. 36 No tomarás de él usura ni ganancia, sino tendrás temor de tu Dios, y tu hermano vivirá contigo. 37 No le darás tu dinero a usura, ni tus víveres a ganancia. 38 Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para daros la tierra de Canaán, para ser vuestro Dios. 39 Y cuando tu hermano empobreciere, estando contigo, y se vendiere a ti, no le harás servir como esclavo. 40 Como criado, como extranjero estará contigo; hasta el año del jubileo te servirá. 41 Entonces saldrá libre de tu casa; él y sus hijos consigo, y volverá a su familia, y a la posesión de sus padres se restituirá.” Levítico 25:35-41 “Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra.” Deuteronomio 15:11 “Si vieres extraviado el buey de tu hermano, o su cordero, no le negarás tu ayuda; lo volverás a tu hermano. 2 Y si tu hermano no fuere tu vecino, o no lo conocieres, lo recogerás en tu casa, y estará contigo hasta que tu hermano lo busque, y se lo devolverás. 3 Así harás con su asno, así harás también con su vestido, y lo mismo harás con toda cosa de tu hermano que se le perdiere y tú la hallares; no podrás negarle tu ayuda. 4 Si vieres el asno de tu hermano, o su buey, caído en el camino, no te apartarás de él; le ayudarás a levantarlo.” Deuteronomio 22:1 “No exigirás de tu hermano interés de dinero, ni interés de comestibles, ni de cosa alguna de que se suele exigir interés.” Deuteronomio 23:19
“Del extraño podrás exigir interés, mas de tu hermano no lo exigirás, para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos en la tierra a dónde vas para tomar posesión de ella.” Deuteronomio 23:20 Estas son obligaciones y muestras gigantescas de amor que debemos tener hacia nuestros hermanos, nunca debemos olvidar que tienen corriendo por sus venas la misma sangre que nosotros, sean como sean, siempre en nosotros está demostrar el amor de Dios que habita en nuestro corazón.
Debemos animar a nuestros hermanos en todo momento, “Cada cual ayudó a su vecino, y a su hermano dijo: Esfuérzate.” Isaías 41:6 El simple hecho de estar pendientes de ellos y sus necesidades, hace que cambien su vida. El sentir que se interesan por nosotros nos da paz y hace que nos sintamos personas amadas.
Nuestros pensamientos hacia nuestros hermanos deben de ser afectuosos, de paz, y de bendición para su vida “no oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano.” Zacarías 7:10 El pensar mal de nuestro hermano nos lleva a resultados malos para nosotros “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.” Mateo 5:22 En todo tiempo debemos estar bien con nuestros hermanos ya que esto repercute aún cuando damos a Dios lo que le pertenece “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.” Mateo 5:23-24
Existen muchos consejos en la biblia de deben formar parte de nuestra vida, ya que nos guían por un camino de bendición y de comunión, además de que nos ayudan a poder reconocer nuestros defectos “¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? 4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? 5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.” Mateo 7:3-5 “Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez.” Santiago 4:11
El no amar a nuestro hermano como Dios lo requiere tiene repercusiones muy graves “Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.” 1Juan 2:11 “En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.” 1Juan 3:10 “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.” 1Juan 3:15 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” 1Juan 4:20.
Que maravillosos son los mandamientos de Dios, los cuales nos llevan a tener una vida en comunión con nuestros hermanos, un vida en la cual demostramos el amor de muchas maneras, un amor que nuestro padre nos dejó para poder edificar vidas y servir de ejemplo para muchas personas, “Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.” 1Juan 4:21
Reconozco que el hecho de tener hermanos es difícil para muchos de nosotros, pero es tiempo de considerar el hacer bien las cosas, los problemas entre hermanos nos pueden llevar a riñas y peleas continuas, así como a grandes faltas de respeto; pero cuando conocemos lo que Dios ha dicho, nos damos cuenta que eso no es nada comparado al castigo que podemos tener eternamente al no quererlos.
Los invito a pensar de qué lado estamos, que hemos hecho, si vamos por buen camino demostrando el amor a nuestros hermanos o es tiempo de cambiar. Ya que Dios espera un cambio en nosotros primero para poder empezar a trabajar con nuestros hermanos. “El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo.” 1Juan 2:10
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