Dios tiene todo controlado y no se mueve la hoja de un árbol sin que Él lo sepa, lo importante es darnos cuenta de lo que Dios quiere, cual es el camino que debemos tomar, confiando en Él en todo momento y lo principal preguntándole hacia donde nos quiere llevar.
Con el tiempo me he dado cuenta que al estar mucho tiempo morando en un lugar, te acomodas y lo ves todo normal y rutinario, inclusive cuándo trabajas para Dios de muchas formas. No quiere decir que morar no sea bueno al contrario, es cuándo Dios trabaja contigo y empieza el camino, lo que pasa es que con el tiempo se termina la Etapa Uno, esto quiere decir que la hemos superado.
Al pasar la Etapa Uno llega el momento de la sacudida, Dios marca un camino nuevo, lleno de aventuras, descubrimientos y sobre todo mucho trabajo, cuando pasamos de morar a la Viña a trabajar (porque de eso se trata) se marca un paso muy grande en nuestra vida, como un nuevo principio, algo a lo que le llamo la Segunda Etapa.
La sacudida nos lleva a la Segunda Etapa, que es cuándo nos damos cuenta que Dios tiene nuestro camino marcado. Cuando pasamos por examenes o pruebas siempre es más complejo bimestre a bimestre ó semestre a semestre, pero te llena más de satisfacciones el ganar cada evaluación, ya que avanzamos a pasos gigantescos, lo mejor es que estos pasos sean cambios en nuestra vida, familia y camino, dirigidos y confirmados total y completamente por Dios.
Lo que si he aprendido es a consultarle primero a Dios que es lo que el quiere para mi vida y mi familia, a tener paciencia al esperar esas respuestas, y a no tomar desiciones a la lijera, si decidí entregarle la vida a Cristo que mejor que entregarle todo, si todo. Que mejor ejemplo que el de Daniel, que esperó una respuesta por 21 días sin desviarse de su rumbo y sin perder las esperanzas, además de no actuar por sus emociones sino por la respuesta de Dios.
Es momento de un cambio, pasar de la primera a la segunda etapa y Dios ha dicho el tomar y hacia donde debo llegar.
Deuteronomio 5:33 Andad en todo camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis, y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer.
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